viernes, 5 de marzo de 2010
Desde hoy en cuartopoder.es
Nos vemos allí.
Un saludo
Pascual Serrano
lunes, 26 de octubre de 2009
After
Últimos pasajeros de un tren a ningún ladoAlberto Rodríguez, después de su prometedora El traje y la premiada 7 vírgenes, insiste en el retrato social con un drama bien armado, en el que, al estilo de Arriaga (Amores Perros, 21 gramos…), une las tres historias del guión -una para cada personaje- mediante planos distintos sobre las mismas escenas. Con ello otorga aire y dinamismo a una trama ambientada en una sola noche de desenfreno en la que tres amigos que rozan los cuarenta afrontan el fantasma de la soledad, los sueños rotos y los caminos errados huyendo hacia el pasado adolescente e irresponsable apurando ansiosamente las últimas gotas de juventud. Lo mejor, la definición de los personajes, los dramas subyacentes, el rodaje inteligente, la selección musical y la entrega absoluta de los protagonistas, Tristán Ulloa, Blanca Romero y Willy Toledo. Lo peor, la insistencia en exhibir los recursos metafóricos, señalándolos con balizas varias veces, y la sobreabundancia de escenas de drogas, que sin aportar nada al relato ni a la atmósfera, ya creada desde el principio, restan agilidad y cansan. En general, una película bien hecha y sugerente. Buen cine español.
martes, 22 de septiembre de 2009
Dragolandia
Exhibicionismo para devotos No creemos que la mayoría de televidentes de Telemadrid estén preparados para apreciar la demagogia intelectual ni las esencias exhibicionistas de Dragó. Y Dragolandia es sólo eso, Dragó hasta las entrañas. Ni los estómagos más endurecidos de la audiencia fiel podrán aguantar hora y media viendo a Dragó hablar de Dragó o a sus amigos hablar de sus amigos. Mucho nos tememos que la familia Dragó pronto deberá buscarse otro trabajo. Esperemos que esta vez no sea subvencionado.
domingo, 17 de mayo de 2009
Génova
Vacaciones en ItaliaA veces uno tiene la sensación de que todas las películas tratan sobre los mismos cinco temas: el amor, la muerte, el dolor, el perdón y la culpa. La última cinta de Michael Winterbottom, el inglés que tocaba todos los palos, lo confirma.
Para tratar de superar la muerte de su mujer en accidente de tráfico, un padre se traslada con sus dos hijas a Génova, donde tiene una amiga en la universidad que le consigue trabajo. Mientras éstas esperan a que comience el colegio asisten a clases particulares de piano para seguir con las que recibían de su propia madre, que era profesora. La pequeña sigue aferrada al recuerdo, la mayor lo quiere enterrar con diversión y el padre no sabe qué hacer con el amor que llama a su puerta.
El polifacético director de Código 46, Tristram Shandy, Wonderland, 24 hours party people, etc. se ha puesto ahora triste y trascendental en una historia de muerte y superación con la que pasa de puntillas por todo lo importante que debería tener un drama como éste y con la que, sin embargo, consiguió el año pasado la Concha de Plata en San Sebastián al mejor director: algo insólito que hace pensar que las demás películas a concurso eran para hacer una hoguera en San Antón donde quemar de paso a los miembros del jurado.
Eso sí, la dirección, yo diría mejor la realización, como en la también premiada allí hace cinco años Nueve canciones y en casi todas sus películas, muy profesional, pero en este caso nada más. Da la sensación de que Winterbottom y todo su equipo querían pasarse unas vacaciones en el mar a costa de los productores, y lo han conseguido. Lo malo es que sólo han logrado eso. Eso y enseñarnos un poco las callejuelas de la ciudad italiana de Colón.
viernes, 15 de mayo de 2009
25 kilates
La bolsa y la vidaPatxi Amezcua, guionista navarro autor de El viaje de Arián, ha sabido ilusionar en su debut como director a productoras y televisiones catalanas y españolas con un guión excelente de tramas interesantes, personajes complejos y diálogos brillantes y ha rodado con un millón de euros una magnífica película de cine negro que, gracias a una cuidada realización, una música apropiada y unos actores excelentes -a pesar de la “caída” de Carmelo Gómez, o gracias a ello- la convierten en el descubrimiento de la temporada.
Retrata los bajos fondos de una gran ciudad contemporánea española, donde conviven peristas, ladrones de chalés, policías corruptos, extorsionadores y otras gentes que caminan por el lado oscuro de la vida sabiendo que la suerte y las oportunidades son para cogerlas al vuelo; aunque en esta ocasión haya demasiados pretendientes para una sola princesa.
A pesar de una excesiva e inesperada concentración de violencia al final del filme, para la que el guión no había preparado suficientemente a los espectadores, podemos afirmar con orgullo que 25 Kilates está a la altura de otras grandes películas españolas del género, algunas muy desconocidas, como La distancia, y otras menos, como La noche de los girasoles o La caja 507. Sólo falta que la distribución funcione y que los espectadores corran la voz. Suerte.
viernes, 8 de mayo de 2009
La noche de los girasoles
La pereza se nos empezaba a comer por el talón. Ponemos remedio a medias con este breve comentario que hice para la difunta revista La Clave en 2006 de una interesante película que emiten esta noche en La 2, La noche de los girasoles.El peso de la culpa
viernes, 27 de marzo de 2009
Retorno a Hansala
Esperanza pasada por agua
Chus Gutiérrez nos lleva de viaje en la caja de un muerto desde Algeciras hasta el germen de la odisea hacia un paraíso inexistente con el respeto del documental, la libertad de la ficción y el tino, prudencia y distancia suficientes para enseñarnos todas las máscaras de esta tragedia en la que no se pueden distinguir los buenos de los malos porque todos son víctimas del mismo agravio.
El dueño de una funeraria con problemas de solvencia tiene la idea de repatriar a los muertos de un naufragio de una patera hasta su lugar de origen para sacar unos euros. Una chica inmigrante de Hansala que acaba de perder a su hermano en ese accidente quiere llevar el cadáver hasta su pueblo. Juntos emprenden un viaje con el mismo objetivo y distintas motivaciones que cambiará sus puntos de vista y los nuestros.
Entre la agradable música de su hermano Tao, la espléndidas montañas del Atlas Marroquí, la más que correcta interpretación de Fara Hamed y la algo menos de José Luis García-Pérez, y la honestidad, generosidad y gallardía de los habitantes de Hansala la directora granadina nos va revolviendo las tripas sin que nos demos cuenta al desvelarnos la cara oculta de la inmigración, la otra parte de los titulares de prensa a los que nos hemos acostumbrado, y por tanto nuestra propia miseria moral por consentir un drama de lesa humanidad sin hacer nada para evitarlo.
Retorno a Hansala es un viaje de unas millas y muchos años por el camino de la valentía, la dignidad y la pobreza hacia el otro plato de la balanza de la injusticia social, hacia una realidad que sólo imaginamos mientras vemos desde el sofá las noticias de nuevos muertos en las playas de España.
FICHA TÉCNICA: Dirección: Chus Gutiérrez. Guión: Juan Carlos Rubio y Chus Gutiérrez. Producción: Carlos Santurio, Antonio Pérez y Chus Gutiérrez. Fotografía: Kiko de la Rica. Música: Tao Gutiérrez. Montaje: Fernando Pardo. FICHA ARTÍSTICA: José Luis García-Pérez (Martín), Farah Hamed (Leila), Antonio de la torre (Antonio), Adam Bounaga (Said), Antonio Dechent (Manolo), Cuca Escribano (Cármen), Sebastián Haro (Jesús), César Vera (Cirilo), Miguel Álcíbar (Pepe), Alba Fernández (Clara) et alii.
lunes, 16 de marzo de 2009
El lector
En la periferia emocionalEl problema es que a pesar de la gran turbación de los personajes los espectadores nos quedamos en la periferia de las emociones analizando los hechos. David Hare, el gran guionista que demostró ser en Las horas, no ha sabido trasladar desde la novela original con la necesaria sutileza y precisión los complejos sentimientos de vergüenza, inmolación, remordimiento, perdón y esperanza que constituyen la médula del relato. Y ello a pesar del esfuerzo de los actores.
FICHA TÉCNICA Y ARTÍSTICA:
lunes, 23 de febrero de 2009
Sobre los Oscar
La academia no perdonaLo segundo que pienso es que hay demasiada gente que cada año se chupa por la tele la gala de entrega de los Oscar, sea a la hora que sea, demasiado“frikie” -bonito anglicismo que tiene su referente cinematográfico en la gran película de Tod Browning, Freaks, titulada aquí La parada de los monstruos- ávido de glamour.
Lo tercero, y creo que lo último, es que suelen ser una tomadura de pelo que gracias a la labor desinteresada de la prensa de medio mundo se convierten en algo imprescindible para que la industria estadounidense siga quemando madera, ¡más madera!
Voy a echar unas cuantas piñas, algo de carbón y un haz de leña de carrasca a las calderas. Para que no se diga.
Lo que más me ha decepcionado en esta edición ha sido comprobar cómo los miembros de la Academia de Cine de Estados Unidos se han pasado por la entrepierna la actuación genial de Mickey Rourke en El luchador. Pocas oportunidades más tendrá este rebelde sin suerte, y su trabajo en esta película es verdaderamente sobresaliente. No olvidan sus desplantes. Me consuelo sabiendo que se han tenido que comer la actuación de un rojo interpretando a un maricón, Sean Pean a Harvey Milk.
Otra cosa bastante sorprendente, pero no menos esperada, es que el premio a la mejor película extranjera -una categoría bastante solvente por la buena labor de selección previa- para la japonesa Departures haya dejado in albis a la francesa La clase y a la Israelí Vals con Bashir. Lo de nuestros vecinos es comprensible si recordamos que Europa es competencia manifiesta en tiempos de crisis. Lo de la expiación animada sobre las matanzas de Sabra y Chatila en el líbano de los ochenta, firmada por el ex combatiente Ari Folman, tiene su explicación en que los judíos, perdón, los israelíes, no están últimamente para actos de contrición, y ya sabemos quién tiene la pasta en Hollywood.
También me resulta excesiva la retahíla de premios para Slumdog Millionaire, habría bastado merecidamente los de película, dirección y banda sonora original, y si se quiere también canción original, pero no entendemos el de guión adaptado ni el de montaje y menos el de fotografía. Pero ya se sabe, cuando una película les gusta a los académicos estadounidenses les gusta mucho. Muchísimo. Casi como a los nuestros, que entregan un racimo de Goyas a la película favorita de la temporada, olvidándose del resto, y se quedan tan anchos.
Me parece demasiado poco original el premio al mejor guión original para una película basada en hechos reales, casi un biopic, como es la de Mi nombre es Harvey Milk, y no es políticamente correcto cuestionar el del difunto y tierno vaquero de la montaña Brokeback, Heath Ledger, como mejor actor secundario por El caballero oscuro.
Para terminar me alegra mucho el premio a Kate Winslet como mejor actriz por El lector, porque es una gran actriz, aunque sea británica, y el de Penélope Cruz como secundaria por Vicky Cristina Barcelona, porque es un gran española, bueno, de Alcobendas, aunque diga que es actriz.
En fin. Ya se sabe, los Oscar con erre en circulito. ¡Más madera!
viernes, 20 de febrero de 2009
El luchador
La soledad del perdedor de fondo Randy “el carnero” Robinson fue un héroe de la lucha libre americana en los años ochenta que se niega a abandonar el ring. Ahora se deja la piel envejecida y mutilada en cuadriláteros de barrio y periferia por cuatro duros y unos aplausos, arrastra su cuerpo doliente y periclitado por los gimnasios de hombres hinchados y sin futuro buscando hormonas que lo mantengan en pie, y reposa sus huesos y sus pesadillas en una caravana que no puede pagar. Sólo logra mantener su dignidad y una media sonrisa por el recuerdo de los focos y los vítores del público, y huye a toda costa de la dolorosa soledad que le persigue cada noche buscando el amparo de los abrazos mercenarios de una bailarina de barra americana.
Este personaje derrotado, triste y soñador, en el que todos podemos reconocernos si hemos caminado demasiado cerca del abismo en algún momento de nuestra vida, no sería el mismo sin la sobria, contenida y emocionante interpretación de Mickey Rourke, ese actor genial de carácter difícil y suerte esquiva, que desde la gloria de 9 semanas y media y El corazón del Ángel, descendió a los infiernos de Orquídea Salvaje y Dos duros sobre ruedas, paso su purgatorio cinematográfico a golpes de boxeo y vaselina, y resurgió purificado en el declive inevitable de su belleza y su carrera con Sin City y ahora con El Luchador.
La paradoja de este espléndido filme es que en ocasiones podemos pensar que estamos ante un documental, porque en el fondo las vidas de Randy Robinson y Mickey Rourke son las mismas, las de dos perdedores que lo tuvieron todo y se quedaron sin nada, las de dos niños grandes que sólo saben hacer una cosa: luchar o actuar. El primero se replantea la vida tras un infarto, el segundo asumió su fracaso entre las cuerdas de un ring. Dos historias paralelas, ficción y realidad, que convergen en esta intensa y conmovedora película.
El apoyo interpretativo de una excelente Marisa Tomei y una historia bien urdida, con el ritmo preciso y rodada con inteligencia y profesionalidad por el polifacético Darren Aronofsky (Réquiem por un sueño y La fuente de la vida) convierten a El Luchador en una de las excelencias de la temporada. Lo avalan las decenas de premios y nominaciones que ha recibido, sobre todo a la interpretación. Cuando se escribe esta crítica aún no se han entregado los Oscar, pero es nuestra apuesta segura en la catergoría de interpretación masculina. Cualquier otro resultado sólo confirmaría la decadencia de Hoolywood. ¡Suerte, maestro!
viernes, 6 de febrero de 2009
Herederos
¿Herederos abintestato?Los productores de Cuarzo TV, Ana Rosa Quintana, son tipos listos y en este capítulo final lanzaron un órdago, conscientes de que el reclamo de la lectura del testamento de Carmen Orozco, la finada protagonista, y la puntilla anunciada a este culebrón de ricos ganaderos de bravo que ha conseguido la fidelidad durante tres años de una audiencia razonable, era un pastel demasiado dulce para que los televidentes no se dejasen atrapar como las moscas del ripio, presas de “mandos” en él.
En total, 3.410.000 espectadores, el 18,2% del share, acudieron al velatorio de La 1. Como en los entierros de pueblo, los deudos a llorar, los enemigos a comprobar la muerte -recuérdese Charada- y los curiosos a olfatear; pero entre todos conformaron una multitud nada despreciable, teniendo en cuenta que en el capítulo anterior los testigos de la muerte de Carmen fueron 2.799.000.
Los guionistas cumplieron bien su encargo con varios “flash back” para explicar tramas antiguas y personajes y la trampa funcionó: tanto los devotos como los fisgones y los despistados que vieron La 1 han comenzado a esperar desde el martes que Concha “CarmenOrozco” Velasco, la muerta resucitada, vuelva pronto a amargar la vida de todos los que se crucen en su camino.
A pesar de los rumores de los actores principales y de los responsables de la cadena, tenemos el pálpito de que en septiembre volverá Herederos. Hay mucho dinero en juego y la parrilla televisiva no está para bromas. Y menos con el amargo recuerdo de Fuera de lugar. Cuarzo y La 1 no dejarán abintestato el botín del último día. Al tiempo.
domingo, 25 de enero de 2009
Bienvenidos al norte
Los godos y la sombraEsta entretenida, emocionante y ágil comedia se ha convertido en la película más vista de Francia. Teniendo en cuenta lo "chauvinistas" que son nuestros vecinos, no nos resulta extraño que les guste tanto este filme que habla de ellos mismos.
Un funcionario de correos del sur de Francia, cuya mujer, deprimida, anhelaba vivir en la cálida y luminosa costa azul, tiene que sostener la mentira de lo mal que se vive en el pueblo del norte al que ha sido trasladado después de ser sorprendido en un intento de fraude para conseguir el destino soñado. Aparte de tener un acento un poco raro, la gente es afable, acogedora y simpática, no llueve demasiado y se vive bastante bien, pero no resulta conveniente decir la verdad, ahora que su esposa se muestra comprensiva con su “desgracia” y el matrimonio comienza a funcionar.
Dany Boon, el director, guionista y coprotagonista (el cartero de Bergues) de esta simpática comedia, con trama simple y bien urdida, correctamente interpretada, pero de la que nos tememos que en el doblaje pierda parte de la gracia de los giros dialectales en los que se basan bastantes situaciones divertidas, es un hombre de teatro que ha sabido contar con humor en su segunda película la mala fama que tiene la región de Nord-Pas de Calais entre los franceses; de hecho es el destino menos querido por los funcionarios, como le pasa a Teruel, Soria y otras ciudades españolas que casi no existen, aunque luego la cosa no sea para tanto.
Bienvenidos al norte es una película para todos los públicos, ante la que reirán de igual manera los menos exigentes y los cinéfilos incorregibles. Lástima que aquí ya no seamos capaces de hacer comedias inteligentes en las que podamos burlarnos de nosotros mismos sin tener que conformarnos con el humor chusco de Torrente y sus secuaces y sus secuelas.
martes, 20 de enero de 2009
La clase
Instrucción y destrucción.Cantet mezcla con tino la narración y el análisis en esta película imprescindible que nos cuenta con el respeto del monje, la prudencia del sabio y la verdad del torero bueno cómo es la sociedad francesa de hoy a través de las miradas cruzadas de un profesor de literatura y sus alumnos en un instituto de los suburbios de París.
Interpretada de manera brillante por los propios protagonistas, los alumnos y los profesores, y por el propio autor de la novela en la que está basada, el escritor y profesor de secundaria François Begaudeau, La clase discurre por la delgada línea que separa la realidad de la ficción, tanto en la forma como en el fondo, por lo que resulta muy fácil confundirla con un documental a pesar del trabajo de planificación que se intuye detrás.
El director ha sorteado con maestría varias dificultades que planteaba la película consiguiendo que alumnos de 15 años en sus ratos libres actuasen con espontaneidad delante de tres cámaras, rodando sobre la base de un guión vivo en el que apenas se esbozan las tramas y montando los planos precisos de esta historia coral sobre la juventud parisina suburbial, germen de la Francia de mañana.
La clase está más cerca en intenciones y metas a la punzante Hoy empieza todo, de Bertrand Tavernier, que a la bellísima Ser y tener, de Nicolas Philibert. Un jurado presidido por Sean Penn le otorgó el pasado año la Palma de Oro en Cannes.
FICHA TÉCNICA. Director: Laurent Cantet. Guión: Laurent Cantet, François Bégaudeau y Robin Campillo; Basada en la novela Entre les murs, de François Bégaudeau. Producción: Carole Scotta, Caroline Benjo, Barbara Letellier y Simon Arnal. Fotografía: Pierre Milon, Catherine Pujol y Georgi Lazarevski. Sonido: Olivier Mauvezin, Agnès Ravez y Jean-Pierre Laforce. Montaje: Robin Campillo y Stéphanie Léger.
jueves, 15 de enero de 2009
Resistencia
Calibrado plomo judíoResistencia está basada en la historia verdadera de tres hermanos judíos que durante la ocupación de la URSS por los alemanes durante la II Guerra Mundial se refugiaron en los tupidos bosques de Bielorrusia, donde formaron un grupo organizado de 1.200 judíos que aguantó hasta el final de la guerra.
En el bosque de Nalivoki estos hermanos crearon un campamento fantasma bajo la tierra desde el que hacían incursiones a los pueblos de alrededor para surtirse de víveres, matar nazis y hasta liberar a decenas de judíos del gueto de Novogrudok. Vamos, que ese bosque era como el de Sherwood de Robin Hood en el siglo XIV o los de las sierras españolas de los maquis en nuestra posguerra civil.
La película, basada en un libro de una profesora de la Universidad de Conecticut especializada en el holocausto judío, da a entender que lo especial de este grupo de resistencia, pues hubo muchos durante ese conflicto, es que estaba formado exclusivamente por judíos y que esa era su característica esencial y definitoria, que le llevó a mantener por encima de cualquier dificultad las costumbres y leyes judías.
Es aquí precisamente donde radica el problema fundamental de Resistencia, pues al centrarse demasiado en lo colectivo se deja de lado la parte individual, los conflictos personales, que son los que hacen interesante cualquier película. Aparte de cierta rivalidad entre los hermanos y alguna discrepancia por la concepción de la lucha, los guionistas han preferido destacar la metáfora del éxodo del pueblo judío en constantes alusiones alegóricas sobre la tierra prometida, la tora y la venganza por encima de cualquier otra circunstancia, pasando de puntillas sobre la condición humana de estos judíos y rechazando por consiguiente la riqueza dramática de sus relaciones.
Las virtudes de la película hay que buscarlas en una puesta en escena y una realización correctas, no en vano el director, coguionista y productor es Edward Zwick, un tipo que maneja dinero en Hollywood (Leyendas de Pasión, El último Samurai, Diamante de sangre…), y en la interpretación de los actores protagonistas, encabezados por Daniel Craig -recordado por La madre y Camino a la perdición, aparte de por varias superproducciones, como las últimas de 007-, a quien acompañan Liev Schreiber (Huracán Carter y El amor en los tiempos del cólera) y Jamie Bell (Billy Elliot).
En otro orden de cosas, o en el mismo, cuando se escribe esta crítica son ya más de mil, entre ellos casi 300 niños, los muertos de la denominada por las autoridades israelíes “Operación plomo sólido”, que llevan a cabo contra los palestinos -dicen que sólo miembros del partido radical pero democráticamente elegido Hamás- de la franja ocupada de Gaza, un territorio que, salvando las distancias temporales y algunas pocas más, se ha convertido en un gueto similar al citado de Novogrudok, al de Varsovia o a cualquier otro perpetrado por los nazis contra los judíos. Escuchar los lamentos de los nietos de estos judíos en forma de película después de más de medio siglo, aunque sea cinematográficamente aceptable, a veces resulta tan plomizo como el nombre de esta masacre contemporánea.
FICHA TÉCNICA: Dirección. Edward Zwick. Guión: Clayton Frohman y Edward Zwick. Producción: Pieter Jan Brugge, Roland Tec y Edward Zwick. Fotografía: Eduardo Serra. Música: James Newton Howrd. FICHA ARTÍSTICA: Daniel Craig (Tuvia Bielski), Liev Schreiber (Zus Bielski), Jaimie Bell (Asael Bielski), Alexa Davalos (Lilka), Allan Cordumer (Shimon), Mark Feurstein (Isaac) et alii.
martes, 18 de noviembre de 2008
El otro
Una pausa en el camino Si en España no tuviéramos a Jaime Rosales y no hubiésemos visto su interesante debut en las pantallas, Las horas del día, -la mayoría del público lo ha empezado a conocer con la premiada La soledad- nos dejaríamos sorprender por la estética sobria y esquemática, que ha debido de beber en las fuentes de Kaurismaki y Godard, de este argentino peculiar que nos presenta en El Otro una historia de posibilidad, de escapada y sueño, a los que recurre un hombre, mediada la cuarentena y que ha de cuidar de su padre enfermo, al enterarse de su próxima paternidad.
Esta coproducción argentina, alemana y francesa ha resultado premiada en bastantes festivales, pero el primer impulso se lo dio el jurado del Festival de Berlín del año pasado, presidido por Paul Schrader, al otorgarle el Premio Especial del Jurado y el Oso de Plata a la brillante actuación de Julio Chávez, un actor con cara de bueno que ha sabido soportar sobre sus muecas y gestos el peso interpretativo de esta original película, narrada con muchos primeros planos, sin música y a un ritmo inusualmente lento en las pantallas cinematográficas actuales, con las excepciones del citado Rosales o de la compatriota del director Lucrecia Martel.
Cosas de la distribución, llega ahora a España.
FICHA TÉCNICA: Dirección y Guión: Ariel Rotter. Producción: Ariel Rotter, Verónica Cura y Christian Baute. Director de fotografía: Marcelo Lavintman. Dirección de Arte: Ailí Chen. Sonido: Martín Litmanovich. Montaje: Eliane Katz. FICHA ARTÍSTICA: Julio Chávez (Juan Desouza), Osvaldo Bonet (Padre), María Oneto (Recepcionista del hotel), Inés Molina (Esposa), María Ucedo (Mujer de Entre Ríos), Arturo Goetz (administrativo de Entre Ríos)
domingo, 9 de noviembre de 2008
Cenizas del cielo
David contra goliatSiguiendo la mirada de un periodista escocés que hace guías de viaje, al que se le estropea su autocaravana en medio de las montañas asturianas y ha de esperar a que le traigan una pieza de Sabadell, los guionistas de Cenizas del cielo -se nota que entre ellos está el gran Ignacio del Moral- nos adentran en la vida del ubérrimo valle del Negrón, en realidad, el municipio de Ribera de Arriba, paradigma de tantos otros lugares, incluido alguno de Teruel, que se han convertido en páramos tras la instalación de centrales térmicas en las proximidades.
Allí los lugareños hace muchas generaciones que conviven con las vacas, los pastos, la sidra y la lluvia, pero desde hace unas décadas también con la central térmica, una mole inmensa de hormigón que cada cierto tiempo ruge como un ogro y vomita toneladas de dióxido de carbono que luego caen como un velo venenoso -lluvia ácida se llama- sobre los almendros, los castaños, los cerezos y las gentes; sobre la fertilidad del valle y de sus habitantes.
Federico es uno de ellos. El último idealista. Un quijote de manos recias y corazón grande que lleva luchado toda su vida contra gigantes, contra los “molinos de humo” que han sembrado de muerte las horas del valle y contra la lentitud de una administración que sólo entiende de vatios y puestos de trabajo, aunque sean precarios: pan para hoy y hambre para mañana.
La visita casual del periodista, testigo inoportuno de esta lucha desigual, es una luz en la niebla de los años de batallas perdidas contra la empresa y el poder político, y la amistad que surge entre Pol y Federico será el ariete de la última embestida contra la sinrazón, del que Kioto y la Unión Europea serán la avanzadilla.
Mientras tanto los otros habitantes del valle continúan con sus vidas, sus anhelos, sus amores, sus sueños, su porvenir, todos mediatizados por la central, verdadero protagonista de esta historia reivindicativa, en la que el director introduce en un diálogo un guiño a una anterior película suya de igual talante, Pídele cuentas al rey.
El acierto de Cenizas del cielo ha sido elegir un tono de comedia coral. Gracias al humor, con situaciones divertidas y diálogos mordaces, nos vamos acercando a los problemas de estas gentes hasta hacerlos nuestros. El director ha huido expresamente de dogmatismos e informaciones técnicas y ha preferido dejar que sean las personas quienes nos cuenten, al enseñarnos sus vidas, las consecuencias de la contaminación.
Probablemente esta película no habría sido igual sin las brillantes interpretaciones de ese secundario de lujo que es Celso Bugallo y del elenco de actores que le acompaña. Entre los peros, quizá la resolución un poco precipitada del guión y el excesivo recurso a la música -estupenda, por otro lado- para resaltar las emociones.
Un dato para terminar: las 22 centrales térmicas de carbón de nuestro país proveen un 23% de la electricidad y son las responsables del 64% de las emisiones de CO2 del sector, según un informe de Green Peace que se puede consultar en esta dirección de internet (http://www.greenpeace.org/raw/content/espana/reports/el-carb-n-en-espa-a-un-futuro.pdf).
FICHA TÉCNICA Dirección: José Antonio Quirós. Guión: Dionisio Pérez y José Antonio Quirós, con la colaboración de Ignacio del Moral. Producción: Loris Omedes. FICHA ARTÍSTICA:
lunes, 3 de noviembre de 2008
Transsiberian
Sin embargo, esta película es un estupendo thiller, lleno de ritmo narrativo, con un tono ágil y bien definido, brillantemente interpretado y estupendamente dirigido por Brad Anderson, al que recordamos por la inquietante El maquinista, protagonizada por el no menos inquietante Christian Bale, el hombre murciélago.
Una joven pareja estadounidense, en la que él es un ferviente religioso y ella esconde un tormentoso pasado, hacen un viaje en el transiberiano desde Pekín, donde han trabajado de voluntarios, hasta Moscú. En él conocen a una pareja de mochileros formada por un osado español y una enigmática estadounidense que les cuentan la leyenda de que el transiberiano es utilizado por las mafias de la droga para mover mercancía.
Este viaje de aventuras, en el que todos los actores tienen una actuación memorable, incluido Noriega, se va a convertir en un viaje hacia el infierno, en un viaje en el que la verdad y la mentira van a librar una batalla a muerte y a cuyo fin todos van a perder algo para siempre.
Una realización portentosa, en la que los planos cortos con cámara en mano y la luz tenue de los vagones se alterna con los paisajes abiertos de la tundra y la intensa luz de las llanuras nevadas, nos irá introduciendo de la mano de un guión excelente en una historia de conflictos personales, tráfico de drogas, mafias y corrupción policial, que nos irá provocando una inquietud y una claustrofobia progresivas y en la que la intensidad de la trama irá cogiendo velocidad a lo largo del metraje, como la máquina del transiberiano por las vías hacia su incierto destino.
FICHA TÉCNICA Dirección: Brad Anderson. Guión: Brad Anderson y Will Conroy. Producción: Julio Fernández. Fotografía: Xavi Giménez. Montaje: Jaume Martí. Música: Alfonso de Vilallonga. Diseño de producción: Alain Bainée. Vestuario: Thomas Oláh. FICHA ARTÍSTICA
jueves, 23 de octubre de 2008
El nido vacío
Después de tanto tiempoEl director argentino Daniel Burman, que nos sorprendió a todos gratamente hace unos años con El abrazo partido, nos presenta ahora una historia de relaciones familiares en la que un matrimonio cincuentón se replantea su relación al quedarse solo por la marcha de los hijos.
En Argentina ha sido un éxito rotundo, y es comprensible, porque esta coproducción hispano-argentina tiene mucho sabor austral, demasiado quizá. Sin embargo, Burman no ha estado a la altura de anteriores trabajos como el antes mencionado, Todas las azafatas van al cielo o Derecho de familia, y sigue obsesionado en explicarnos a todos su procedencia judía. Quizá debería hacer un psicoanálisis.
Sobresale la actuación de Óscar Martínez en el papel del marido, que incluso eclipsa a la gran Cecilia Roth, no en vano fue premiado en San Sebastián con la Concha de Plata, junto con la Fotografía de Hugo Colace, responsable de la luz en recordadas películas como La ciénaga, Historias mínimas o Bombón, el perro.
Un elemento original es la utilización del recuerdo, la ensoñación y la “metaficción” para contarnos esta historia de recapitulación y deseo, bien construida, bien interpretada y bien narrada, que nos hace pasar el rato y pensar un poco, pero nada más.
Nos quedamos con la interpretación, el planteamiento narrativo, la realización y los planos del mar muerto. Ah, y con un par de canciones de Jorge Drexler.
FICHA TÉCNICA
Guión y dirección: Daniel Burman. Producción: Diego Dubcovsky y Jose María Morales. Fotografía: Hugo Colace. Montaje: Alejandro Brodersohn. Dirección de arte: Aili Chen. Música: Santiago Río Hinckelman. Vestuario: Roberta Pesci. Sonido: Juan Ferro.
FICHA ARTÍSTICA
Oscar Martínez (Leonardo), Cecilia Roth (Martha), Arturo Goetz (Dr. Sprivak), Inés Efron (Julia), Eugenia Capizzano (Violeta), Jean Pierr Noher (Fernando) et alii.
jueves, 16 de octubre de 2008
Diatribas sobre el cine español
A propósito de unas declaraciones de la presidenta de la Academia de las Artes y las Ciencias Cinematográficas de España, Ángeles González Sinde, sobre la debilidad del cine hecho en español frente al anglosajón y el relativo abandono del primero por parte de la televisión en general y de TVE en particular, a las que ha contestado con inusitada vehemencia el director de TVE, Javier Pons, no me resisto a dejar una somera opinión al respecto.
Creo que la presidenta tiene razón en lo del abandono de la cultura propia, entiéndase española y por afinidad iberoamericana, en aras de la anglosajona por un cine en el que EEUU tiene la sartén de la distribución por el mango. Sólo hay que echar una mirada a las carteleras y a las cifras de taquilla en entradas y dinero para saber que las películas de cultura propia no interesan a las audiencias.
Para eso se hizo la Directiva Europea sobre Televisión sin Fronteras y la consiguiente Ley del Cine, para que las televisiones dedicasen el 5% de su facturación a la producción cinematográfica europea, entre otras cosas, y se viera más cine europeo. Lo que pasa es que el cine iberoamericano se ha diluido en la nueva legislación en recomendaciones de coproducción y cosas de poca entidad, y muchas producciones televisas se hacen con criterios de mercado, no culturales, con lo que, comos se suele decir vulgarmente, estamos haciendo un pan con unas hostias.
La respuesta de Pons, no por intempestiva deja de ser pertinente, sobre todo porque nos sirve para conocer varios programas de cine que estaban escondidos en la parrillada de bazofia a la que nos tiene acostumbrados la televisión pública: “En lo que va de año, hemos programado 69 películas españolas en prime time, sobre un total de 255 películas españolas ofrecidas. Además, entre Versión Española, Es Tu Cine y El Cine de la 2, llevamos emitidas 56 películas españolas en prime time de La 2.
Y parece que tiene razón en sus cifras este directivo, ahora se proyecta más cine español, iberoamericano y europeo que nunca, aunque sea en la 2; y añade que “TVE emite el 98% de las películas en español que se programan en horario de máxima audiencia en todas las cadenas de España, lo que supone emitir en ese horario las mismas películas que todas las televisiones autonómicas juntas”.
En cuanto a la producción explica que “de los 40 largometrajes de ficción en los que TVE participará en 2008, el 25% son coproducciones con Latinoamérica”.
Sólo dos peros al señor Pons, lástima que a pesar de este talante respecto al cine patrio, “Días de Cine”, del añorado Gasset, siga dando vueltas en esa misma parrilla de un lado al otro del huso horario, y que Carmen Sevilla nos siga aburriéndo los sábados por la tarde en un programa que se inventó Parada, quien por lo menos sabía algo de cine.
Ahí van los enlaces a sendos comentarios y que cada cual los interprete a su gusto.
Carta en Tribuna Abierta de El País de Ángeles González Sinde
Carta de respuesta en la web de TVE de Javier Pons
miércoles, 3 de septiembre de 2008
Los girasoles ciegos
Almas en ratonera Si adaptar con brillantez un texto literario al cine es una tarea difícil, hacerlo con uno bueno es casi imposible. Sólo unos pocos lo consiguen, y ni siquiera Rafael Azcona en su guión último ha sido capaz de ello con Los girasoles ciegos, el excelso libro de Alberto Méndez premiado de manera póstuma en 2005 con el Nacional de Narrativa y el de la Crítica.
Quizá haya sido mejor así, pues parece que los cuatro relatos que lo conforman hubiesen sido arrancados a pedazos de lo hondo del alma de su autor, no creados por su imaginación; que los desolados personajes y las funestas circunstancias que los acosan no hubiesen surgido de la mente sino de las tripas del escritor, y sólo a él y a nadie más pertenecen; que su concepción hubiese sido más que un ejercicio intelectual un trabajo de carnicero.
En esta condición de pertenencia profunda radican al mismo tiempo su grandeza narrativa y la dificultad de adaptación a un formato distinto por otras personas. Azcona y Cuerda, los guionistas, no han podido apropiarse de los personajes y sólo han desvelado una pequeña parte de la intensidad dramática que se intuye detrás de la desdicha de estos seres inmovilizados en trampas propias y ajenas. El riojano y el albaceteño, que ya colaboraron con mejores resultados en otras adaptaciones como El bosque animado (Wenceslao Fernández Flórez) y La lengua de las mariposas (Manuel Rivas) se han quedado en un “coitus interruptus”, en un placer progresivo que no llega a alcanzar el clímax.
La película cuenta la historia de una familia de republicanos en el Orense de los cuarenta. Periódicamente son visitados por la policía y los falangistas buscando señales del marido, escritor y poeta al que se da por desparecido pero que vive escondido en un hueco de la casa. La hija adolescente huye embarazada de ocho meses con su novio comunista a Portugal. El hijo menor ha de disimular en la escuela el mundo fantástico en el que viven. Y la mujer, pilar de esta frágil estructura, mantiene a la familia y da la cara ante la sociedad. Las cosas se complican cuando un seminarista, que durante la guerra fue ferviente alférez sublevado y que ha pospuesto la ordenación sacerdotal tras el consejo del rector, comienza a dar clases en el colegio del niño.
La iluminación de Burmann ha facilitado el rodaje realista y ha contribuido de manera determinante a la recreación con verosimilitud de la España de la época que ha realizado magistralmente Gallart. La mano de Cuerda en la dirección se nota en el excesivo academicismo de sus movimientos de cámara y en el recurso a músicas de apoyo para las secuencias emocionantes, entre las que destaca la interpretación final por una soprano de Pie Iesu sobre el retablo barroco que abre y cierra la película.
Uno de los basamentos del filme, además del relato original, son los actores, entre los que sobresale Maribel Verdú, cuya interpretación de mujer fuerte que ha de soportar el peso de la farsa y las indignas condiciones de su familia está a la altura de las de La buena estrella, El laberinto del fauno o Siete mesas de billar francés. Javier Cámara como el marido de ésta desarrolla otra de sus actuaciones contenidas y correctas, como en Hable con ella o en La vida secreta de las palabras, y José Ángel Egido (Los lunes al sol) otorga al rector matices enriquecedores. Quizá en algunos momentos haya estado por debajo de su personaje, muy complicado realmente, Raúl Arévalo (Azul oscuro casi negro y El camino de los ingleses), pues no logra transmitir todo el sufrimiento y las dudas de ese seminarista que se debate entre la vida y la fe.
Estos girasoles ciegos -metáfora de la oscuridad en la que viven estos seres atrapados: de espaldas al sol, a la luz, a la vida- han de asumir vidas impuestas y reinventarse sueños para superar proyectos truncados, viajes sin retorno y pérdidas definitivas. Sobre todo los vencidos, pero también bastantes vencedores, pues pocos estaban preparados para esta nueva realidad lúgubre y sombría de una España de sangre, cercado e incienso en la que la luz iba a tardar más de cuatro décadas en volver a alumbrar.
Los girasoles ciegos es una historia de búsqueda desesperada; de búsqueda de amor, de luz, de un resorte moral que abra la celda existencial que habitan los personajes para poder emprender el camino hacia algún lugar, hacia ningún lugar. Es la historia triste de la desesperanza. Un relato oscuro, denso y sucio como la niebla de la ciudad, como la España de los cuarenta, que quizá haya de ser leído para comprenderlo en toda su dimensión.
Ficha Técnica
Director: José Luis Cuerda
Guión: Rafael Azcona y José Luis Cuerda, basado en el relato homónimo de Alberto Méndez
Producción: Fernando Bovaira, José Luis Cuerda y Emiliano Otegui
Fotografía: Hans Burmann
Montaje: Nacho Ruiz Capillas
Dirección artística: Balter Gallart
Vestuario: Sonia Grande
Ficha artística: Maribel Verdú (Elena), Javier Cámara (Ricardo), Raúl Arévalo (Salvador), Roger Príncep (Lorenzo), Irene Escolar (Elenita), Martín Rivas (Lalo), José Ángel Egido (Rector).
