lunes, 26 de octubre de 2009

After

Últimos pasajeros de un tren a ningún lado

Alberto Rodríguez, después de su prometedora El traje y la premiada 7 vírgenes, insiste en el retrato social con un drama bien armado, en el que, al estilo de Arriaga (Amores Perros, 21 gramos…), une las tres historias del guión -una para cada personaje- mediante planos distintos sobre las mismas escenas. Con ello otorga aire y dinamismo a una trama ambientada en una sola noche de desenfreno en la que tres amigos que rozan los cuarenta afrontan el fantasma de la soledad, los sueños rotos y los caminos errados huyendo hacia el pasado adolescente e irresponsable apurando ansiosamente las últimas gotas de juventud. Lo mejor, la definición de los personajes, los dramas subyacentes, el rodaje inteligente, la selección musical y la entrega absoluta de los protagonistas, Tristán Ulloa, Blanca Romero y Willy Toledo. Lo peor, la insistencia en exhibir los recursos metafóricos, señalándolos con balizas varias veces, y la sobreabundancia de escenas de drogas, que sin aportar nada al relato ni a la atmósfera, ya creada desde el principio, restan agilidad y cansan. En general, una película bien hecha y sugerente. Buen cine español.